La gente se da cuenta

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La gente somos tú y yo. Es tu familia, cuando comenta los anuncios que ponen en la tele en las interrupciones de vuestra serie favorita. Es el consumidor y su entorno. La gente se da cuenta. Notamos cuando el mensaje publicitario es un frío y falso engaño para vendernos una moto. Estamos muy curtidos a estas alturas. Ya todos sabemos qué es marketing y dónde nos acecha. Hasta las abuelitas lo saben! A veces nos dejamos acariciar por el murmullo del canto de sirenas y fingimos que nos embelesa… pero no, no nos dan amistad por liebre. 

Me sorprende que algunos no hayan comprendido todavía al consumidor que vive en ellos, tras 4 años de crisis que han cambiado las reglas de juego y en este ambiente de cataclismos (#prayforjapan), revoluciones populares (#Egypt) y guerra (#Lybia) que nos acompañan.

El consumidor ya no está para tonterías y se da cuenta cuando le queremos engañar.

Las viejas tretas de exponer hermosos cuerpos que fingen consumir productos de marca, creo que ya no funcionan. Ni impregnar las pantallas de situaciones idílicas, alejadas de la realidad que viven la mayoría de las personas en su experiencia de uso de los productos, en las que el target no puede sentirse identificado con los protagonistas de los anuncios. Siento perplejidad ante mensajes publicitarios vacíos, que ni siquiera divierten o peor, ofenden el intelecto del receptor! Me invade una sensación de incredulidad ante recomendaciones de “celebrities” que no me transmiten nada de valor… Se nota cuando una pieza de comunicación no está siendo honesta y creo que el resultado que obtiene el anunciante es justo el contrario del deseado. Sus cifras de ventas lo sabrán.

Estaba pensando en escribir sobre todo esto y esta semana ha surgido un microdebate improvisado en twitter. Yo defendí el tópico de que “el cliente siempre tiene la razón” que creo que cada día cobra más fuerza y, en unos pocos tuits, la conclusión unánime fue que sí, que el consumidor debe tener todo el protagonismo en nuestra comunicación.  

Pero no basta con orientarse al consumidor; además, hay que comunicar con honestidad ;)

El consumidor / consumidora es MUY inteligente; como dice @carlosjimeno: #lagentenoestonta.

El que compra y gasta su dinero exige mucho, cada día exige más, como persona bien informada que es; y quiere que se le solucionen los pequeños problemas de la vida. Para eso, y sólo por eso, paga. De las marcas quiere: 1º transparencia, y 2º valor, alguna cosa positiva que le haga sentirse a gusto con su elección de compra.

Hoy en día la competencia para vender cualquier producto es tan grande que a veces tengo la sensación que, más que caer en gracia, lo que se necesita para ser “el elegido” es no caer mal, por que si le caemos mal al comprador todos los esfuerzos que hagamos son contraproducentes. Si una marca crea dudas al consumidor o consigue que se sienta defraudado porque los mensajes que se le mandan desde carísimos altavoces mediáticos suenan falsos, difícilmente será un cliente (y menos aún fiel), será un consumidor desconfiado.

Sabemos que la economía se basa en la confianza, nos lo enseñan en la 1ª clase en 1º de económicas; también aprendemos que la información es asimétrica. Asimétrica puede significar que la empresa sabe más cosas que los compradores, aunque ahora en Internet se reúnen en  miles o millones, conformando un grupo de consumidores mucho más inteligente que un individuo -y quizá más  que la marca-. Estas magnitudes y su potencialidad nos deberían impresionar.

En alimentación y salud muchas veces se ha jugado a traicionar la confianza del consumidor, con mentiras piadosas o por omisión de información, una práctica obsoleta para aprovechar una ventaja competitiva coja o mal vista. Marcas, la gente se da cuenta de todo! Tenéis productos maravillosos (y si no lo son, reconfeccionadlos para que lo sean), no los estropeéis con malos mensajes ;)

La Fundación Alimentum acaba de editar el libro ‘Implicación Social de la Industria Alimentaria’. Me gustará comprobar las recomendaciones que contiene respecto de esta responsabilidad/oportunidad de empatizar de verdad con sus clientes.

Lee más sobre el consumidor:

Escrito con la animación musical de Verdcel

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Hasta pronto!

Montse @montsemonllau